Cueva Coventosa

Val de Asón, Arredondo (Cantabria)
30 de Abril de 2017

Segundo día de nuestro puente en tierras Cántabras. Según lo previsto, nos despertamos ese domingo tras haber descansado la noche anterior en el Albergue El Carrascal, en La Gándara, y tras desayunar tranquilamente y algunos tomarnos un segundó café mientras veíamos caer cuatro gotas y el arco iris que formaban, cogemos los coches y nos vamos hasta el barrio de Val de Asón, perteneciente al término municipal de Arredondo.

Foto de grupo

Aparcamiento

Desde El aparcamiento, junto a unas cuadras, tenemos un corto paseo siguiendo el camino en dirección Norte. Ascendemos por entre las casas y en menos de 15 minutos estamos en la fabulosa boca de entrada. Justo entonces empieza a llover.

Una vez preparados, encontraremos la puerta al fondo a la derecha. Verdaderamente el paso recuerda a la puerta de acceso al País de las Maravillas.
Iniciamos nuestro recorrido en descenso y hacia la derecha. Bajando por la izquierda desde esta majestuosa sala de entrada también hay unas bonitas salas visitables, que dejaremos para nuestro itinerario de vuelta.

Paseando por el bosque del país de las maravillas

 

 

 

 

 

 

 

 

Esperando turno en pasamanos descendente

Encontramos los anclajes en la pared de la izquierda. Desde allí montamos un pasamanos descendente hasta un gran bloque desde el que instalaremos la cabecera del pozo que nos conduce al nivel inferior. Enseguida nos alcanza una empresa que ofrece entre otros servicios la visita acompañada a la Sala de los Fantasmas, nuestro primer objetivo.

Una vez que hemos descendido el pozo de unos 12 metros continuamos en dirección este, y en la parte baja de la pared que queda a nuestra izquierda encontraremos el estrecho paso que nos conduce por la Sala de las Columnas  a ansiada Sala de los Fantasmas. Ya sólo nos queda avanzar lentamente disfrutando del recorrido y haciendo fotos hasta la Sala del Espejo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fotografiando la sala del espejo

Aquí seguiríamos deleitándonos con cada rinconcito de estas salas, pero también queremos visitar los Gours, ojalá lleguemos al primer-último lago, y sólo llevamos un bocadillo para pasar el día, así que nos vamos dando la vuelta y desandamos lo andado hasta la base del pozo que nos ha traído hasta aquí.

Ahora nos dirigimos hacia el oeste. Al poco de caminar por la Galería del Metro encontramos en la pared izquierda una cuerda fija que nos ayuda a remontar 5 metros, y desde allí, bajamos caminando un poquito hacia el sur y giramos hacia nuestra derecha. Poco a poco el techo comienza a acercarse a nuestros cascos y poco a poco seguimos descendiendo tirando hacia la derecha.

 

Resalte 5m

Estamos medio sentados medio tumbados progresando lentos por el laminador y de repente suena un silbidito procedente del teléfono de Emilio con el que está haciendo sus fotos. Y si ya habíamos entrado relajados y con ganas de pasarlo bien, este curioso hecho hizo brotar las carcajadas de los que estábamos cerca y enseguida surgían bromas por parte de unos y de otros mientras esperábamos a que el grupo avanzase.

Esperando para bajar al declive

Cuerda fija que nos ayuda a descender a la sala del declive

Cuando ya llegamos al final del laminador, una cuerda nos ayuda a descender la fuerte rampa de la Sala del Declive.

Continuamos descendiendo a pie y desde la parte baja de la sala avanzaremos hacia el norte dejando a nuestra derecha una imponente pared petrea, y por nuestra izquierda enseguida encontraremos un pasamanos de sirga. ¡Al loro con uno de los tramos!, un roce está deshilachando la sirga.

Pasamanos de sirga

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Rapel corto

Seguimos progresando por pasamanos fijos de cuerda desde los que oímos correr el agua bajo nuestros pies, al final de los cuales un corto rápel con nudo en la cuerda fija nos deja en los colosales gours.

Desde los Gours avanzamos un poco más, pero no llegamos a los lagos. Somos muchos y vamos lentos, así que optamos por dar media vuelta y pensar en la salida.

La vuelta es lenta, pero fluida. Durante la espera para ascender el primer pozo que habíamos descendido por la mañana, no puedo evitar pedir a mis compañeros una foto en la veterana y resistente escala, todavía en uso.

A la salida no llueve, así que nos cambiamos cómodamente y nos volvemos al campo base que teníamos instalado en Soba, aunque antes nos entretenemos en ver la surgencia del sistema que hemos visitado, y también la cascada del Asón.

Gours de Coventosa

Escala de cuerda y madera

Nacimiento del río Asón

 

Contacta con nosotros

 

Texto: Beti

Fotografías: Rafael V. Jesús Mª y Emilio